Descargas el formulario de inscripción y te dispones a rellenarlo. Pero el fabuloso lector de contenidos te informa de que el archivo que acabas de descargar ya ha sido abierto y que cualquier cosa que escribas no podrá ser guardada. Bien! Exactamente como el año pasado. Así que tu comentario no sirvió de nada. Eso sí, si estoy ahora realizando la inscripción es por la brasa que me han dado por correo electrónico y por facebook, con lo que me encanta que me propongan hacerme fan de algo! Ya el año pasado me dije que no me presentaría más; tan complicado fue el proceso.
El caso es que ese mensaje, debido a la exigencia de rellenar un formulario en un formato con gráficos y logotipos, anula toda posibilidad coherente de inscribirse on-line. Te piden fotos de alta calidad y un video de calidad profesional. No se puede pensar entonces que te están pidiendo un archivo de texto, a rellenar desde un documento hiperformateado. Sin embargo ése es el único formato de almacenamiento que se te permite. El mensaje en cuestión, aparte de sugerirte que te pongas en contacto con el propietario del archivo, cosa impensable, también te tranquiliza con el comentario de que si necesitas registro de los datos ingresados, sólo tienes la alternativa de imprimirlo. Eso de salvar en formato texto lo sabes por andar dando vueltas por los menús. Así las cosas, imaginas que se trata de una cuestión de actualización del lector de contenidos. Por eso, navegas a la página de descargas y ves allí que no. Será el sistema, claro! Como ésos sólo piensan en Windows, hete aquí la cuestión. Vale. Abres pues el ordenador Windows que tienes para estos casos, descargas el archivo, lo abres y el lector de contenidos te arroja el mismo mensaje.
Si en lugar de Telefónica se tratara de una organización novel o con pocos medios lo comprendería. En este caso, no hay que olvidar que el tema del concurso es la vida artificial, la alta tecnología, pues, no se entiende que el proceso te obligue a invertir el mismo tiempo en el formulario que el que la tarde anterior invertiste en preparar el video en dos formatos y las cinco fotos.
lunes, 5 de octubre de 2009
martes, 22 de septiembre de 2009
Apple va aprendiendo de Microsoft, es indudable
La batería de tu iPhone va perdiendo capacidad y al final, a pesar de que es un incordio quedarse sin teléfono durante unos días, te ves obligado a llamar a Apple para que te la cambien. No hay otra forma : tienes que mandarlo a Holanda por correo y al cabo de unos días, te devuelven el aparato reparado. Tras las mecánicas e inevitables locuciones publicitarias, al otro lado de la línea, una voz femenina malhumorada masculla algo que, a pesar de sonar a improperio debe ser un saludo. Como el cacharro aún goza de garantía, están obligados a cambiar la vieja batería por una nueva, así que la poseedora de la desagradable y malhumorada voz se ve obligada a iniciar el proceso de sustitución. Restablezca el sistema a los ajustes de fábrica, me dice, y compruebe si la batería se descarga de la misma forma que antes. Pero antes haga un backup del iPhone en su disco duro. Bien ¿y cómo lo hago? Abra iTunes y sobre el icono de su iPhone haga un click secundario y seleccione la opción copiar. ¿Click secundario? ¿Qué es eso? No puedo decírselo. Si lo desea, por 30 euros, le puedo mandar un e-mail explicándoselo, aunque también, por 96 euros tendría Ud. derecho a... Espere, señora, ¿me está Ud. pegando un sablazo? Yo llamaba para que me cambiaran la batería de mi teléfono, que aún está en garantía. Ya, pero yo no puedo explicarle lo que es un click secundario. Un momento, ¿me puede decir con qué sistema operativo cree Ud. que estoy trabajando? Pues con Windows, claro. No me lo puedo creer : llamo a Apple y su representante da por supuesto que estoy trabajando con un producto de la competencia. Ya lo entiendo, entonces : click secundario es el click que se realiza con el botón de la derecha del ratón, que en Windows se recibe el nombre de secundario. Señora, tendría que haberme preguntado Ud. primero acerca del sistema operativo donde corría iTunes ¿no le parece? Yo trabajo en un ordenador Apple y su ratón sólo tiene un botón. No existe el concepto de click secundario en el sistema operativo que estoy utilizando. Por otras veces sé que para simular el click con el segundo botón basta con apoyar la tecla de control y pulsar el botón único del ratón. Efectivamente : así lo hago sobre el icono en cuestión y surge un menú donde, entre otras opciones, se me permite solicitar la realización de una copia del iPhone en el disco duro del ordenador. ¿Por eso me querían cobrar un mínimo de 30 euros? No. Por mucho menos. Acabo de enterarme de que el backup se lleva a cabo automáticamente cuando iTunes restaura los ajustes de fábrica de tu iPhone. Lo dicho : Apple va aprendiendo los modos con los que Microsoft tiene acostumbrados a sus clientes. Malos productos y peor atención a los usuarios, a quienes, como poco, parece considerar estúpidos. Diríase que están convencidos de que de esa forma aumentan beneficios.
Etiquetas:
Apple,
Click secundario,
Microsoft,
Sablazo,
Tomadura de pelo
domingo, 30 de agosto de 2009
Música y gastronomía
Acojonante, el follón en los bares y cervecerías nocturnos de Vitoria. Seguramente por eso, a pesar del fresco y de que no acostumbra a haber servicio, se ve gente sentada en las terrazas. Digo yo que prefieren un poco de fresco al impacto directo en el tímpano de las moléculas que seguramente alcanzan el dominio de las altas energías tras ser excitadas por las membranas de los altavoces. Dicho sea de paso : los niños gipollas, justo como ése que llama la atención de sus papás con grititos histéricos en el restaurante donde ahora trato de comer, son así porque sus padres también lo son. Trataba también de llamar mi atención con una cadena de holas no menos histéricos e insoportables. Ni me he inmutado. A posta, claro! Espero que eso le llame la atención, a él y al memo de su papi, que parecía perplejo porque yo no devolvía el simpático hola a su incordiante retoño.
Ayer tomé el café de sabor más raro de toda mi vida en un sitio cercano a la Plaza de Espańa, Café Moderno, por más señas, donde la gente berreaba igual que en los bares valencianos que visitamos con mís amigas del Laboratorio de luz, pero donde la música, en lugar de caracterizarse por aquellos graves infectos que te hacían llevar la mano a los huevos por miedo a que se te cayeran, era manifiestamente estridente y agresiva, esta vez, por el nivel desaforado en medios y agudos, como la música que me pusieron para esperar en una llamada que hice. Al principio pensé que era el iPhone dichoso. Ahora me pregunto si no tendrá la cosa que ver con los usos sonoros de la zona. Será que el rumor de fondo del Cantábrico ya va suficientemente cargado de graves.
Hay que ver lo que chupan los cocineros de pro de los informalistas abstractos! Especialmente en los postres. Emplatar, le llaman al de cómo la vanguardia termina siendo engullida por la burguesía. Era Adorno quién abrió el tema? Tanto da, ahora, porque no sé si estoy escuchando bandas sonoras o un mejunje muzak ad hoc para restaurantes de lujo. Quién les asesorará? Un día Irene España me dijo que alguien que sabía del tema le había aconsejado poner música amorfa en el restaurante, a muy bajo nivel; que no se oyera. Y así lo hizo : compró un equipo de magnetofones y altavoces para todas las salas. Ahora estoy no-oyendo una especie de corrido. Infecto y desnaturalizado, por supuesto. Quién sería el interfecto? Lo diría convencido, desde luego. Todos los que tienen algún negocio terminan honradamente convencidos de que su producto es imprescindible para la humanidad, aunque esté más que probado que produzca cáncer, como el cigarrillo que acaba de encender ese pijo de mi izquierda. Por qué no me han advertido que esto es la sala de fumadores? De veras que estoy en el Arkupe? Se van a quedar sin propina. No tengo tiempo para discutir. Y el sonido fuerte y estridente, no produce cáncer? Será que sí, seguro.
Lo que parece claro es que la naturaleza humana evoluciona bien lentamente. Por más que la enmascares con lujo, qué mona se queda!
Ayer tomé el café de sabor más raro de toda mi vida en un sitio cercano a la Plaza de Espańa, Café Moderno, por más señas, donde la gente berreaba igual que en los bares valencianos que visitamos con mís amigas del Laboratorio de luz, pero donde la música, en lugar de caracterizarse por aquellos graves infectos que te hacían llevar la mano a los huevos por miedo a que se te cayeran, era manifiestamente estridente y agresiva, esta vez, por el nivel desaforado en medios y agudos, como la música que me pusieron para esperar en una llamada que hice. Al principio pensé que era el iPhone dichoso. Ahora me pregunto si no tendrá la cosa que ver con los usos sonoros de la zona. Será que el rumor de fondo del Cantábrico ya va suficientemente cargado de graves.
Hay que ver lo que chupan los cocineros de pro de los informalistas abstractos! Especialmente en los postres. Emplatar, le llaman al de cómo la vanguardia termina siendo engullida por la burguesía. Era Adorno quién abrió el tema? Tanto da, ahora, porque no sé si estoy escuchando bandas sonoras o un mejunje muzak ad hoc para restaurantes de lujo. Quién les asesorará? Un día Irene España me dijo que alguien que sabía del tema le había aconsejado poner música amorfa en el restaurante, a muy bajo nivel; que no se oyera. Y así lo hizo : compró un equipo de magnetofones y altavoces para todas las salas. Ahora estoy no-oyendo una especie de corrido. Infecto y desnaturalizado, por supuesto. Quién sería el interfecto? Lo diría convencido, desde luego. Todos los que tienen algún negocio terminan honradamente convencidos de que su producto es imprescindible para la humanidad, aunque esté más que probado que produzca cáncer, como el cigarrillo que acaba de encender ese pijo de mi izquierda. Por qué no me han advertido que esto es la sala de fumadores? De veras que estoy en el Arkupe? Se van a quedar sin propina. No tengo tiempo para discutir. Y el sonido fuerte y estridente, no produce cáncer? Será que sí, seguro.
Lo que parece claro es que la naturaleza humana evoluciona bien lentamente. Por más que la enmascares con lujo, qué mona se queda!
Etiquetas:
gastronomía,
Música,
usos sonoros
domingo, 23 de agosto de 2009
La música en la radio
Escoge al azar una sintonía en frecuencia Modulada en Barcelona. Tienes una probabilidad de 5/6 de que sea música. Cualquier música, claro : no puedes escoger la música que desees. Es la misma probabilidad de que no te salga la configuración deseada en una tirada de un dado. La probabilidad de que alguien esté hablando es 1/5, la misma de que te salga la configuración deseada en una tirada de un dado. No puedo asegurarlo, pero me temo que la mayoría de los programas dedicados a la música no contienen publicidad. O bien poca, como la COPE. Por qué será? Quién paga esos programas? No se sabe. Por lo tanto, cabe pensar que muchos de ellos no sean otra cosa que publicidad encubierta. En cualquier caso, está visto que esta situación no la cambia la aplicación de derechos de autor. He aquí una nueva razón para ponerlos en cuestión.
Etiquetas:
Música,
Publicidad,
Radio
Y con la publicidad en televisión, qué pasa?
Pues eso, que como nos la quitan de las cadenas estatales el año que viene, ahora parece que se estén poniendo las botas. Es de vergüenza la cantidad de anuncios a mitad de los programas. De verdad que la mejor forma de hacernos llegar sus mensajes es embuchárnosla así? Seguro que no crea rechazo? No creo ser distinto de los demás en esto. Reconozco que en otras cosas, sí. No soporto ni informaciones ni retransmisiones deportivas y por eso, en cuanto me las colocan en la pantalla, cambio de cadena. Pero en esto de los anuncios sí me comporto como muchísimos otros : zapping salvaje hasta encontrar cualquier basura que no proponga anuncios anuncios de manera explícita. Cualquier producto que se anuncie por televisión es susceptible de generar rechazo en mi, tan harto estoy de que traten de colarme mensajes que no deseo.
Pero dicen que para las empresas siempre vale la pena anunciarse, porque lo que importa es la distribución masiva de su mensaje publicitario para aumentar la probabilidad de referencia a su producto en caso de que se necesite las funciones que cubre. Es cuestión de fuerza bruta, pues. No les resultaría quizá más rentable, a las empresas y, por sostenibilidad, al mundo, también, desarrollar métodos más sofisticados de información para distribuir los mensajes publictarios sólo entre la población que los necesite? Y si no son capaces por sí mismos, por qué no nos protegen nuestros gobiernos induciendo a actitudes más cívicas a esos comerciantes de ambición desaforada?
Pero dicen que para las empresas siempre vale la pena anunciarse, porque lo que importa es la distribución masiva de su mensaje publicitario para aumentar la probabilidad de referencia a su producto en caso de que se necesite las funciones que cubre. Es cuestión de fuerza bruta, pues. No les resultaría quizá más rentable, a las empresas y, por sostenibilidad, al mundo, también, desarrollar métodos más sofisticados de información para distribuir los mensajes publictarios sólo entre la población que los necesite? Y si no son capaces por sí mismos, por qué no nos protegen nuestros gobiernos induciendo a actitudes más cívicas a esos comerciantes de ambición desaforada?
martes, 11 de agosto de 2009
Te das cuenta de lo que es la vida
Si para darte cuenta de lo que es la vida tiene que morirse el capitán del equipo con el que te identificas, entonces no te has enterado de nada y por más que te lo pueda parecer, nunca lo harás. El periodista que resalta esa frase en la sección de deportes de la Vanguardia tampoco se entera de nada. Si no hay nada que destacar, no se destaca nada y punto. No es obligatorio que siempre haya el tipo de noticias que se desea publicar. Noticias las hay todos los días, pero sólo se publican algunas y casi siempre son del mismo tipo. Muere Jackson y hala : a esparcir la cosa por todos los medios y durante dìas. Ni su trabajo artístico, absolutamente integrado, falto de innovación, portador y exaltador de valores competitivos, ni su más que dudosa catadura moral lo merecen. Como cuando murió el Papa, que casi nos llegan a enseñar el último estertor.
No se cuenta con el hecho de que haya gente para la que esos acontecimientos son tan tristes e importantes como la muerte de cualquier otro y hasta que quizá seamos más éstos que aquéllos para quienes tienen alguna significación especial. Con esta última muerte espectacular ha ocurrido lo mismo : durante varios días nos abruman con las muestras de cariño -o serà solo perplejidad?- de los aficionados . Y también, con los detalles de la autopsia, de la repatriación y del desconsuelo de sus admiradores, mucho menor, por cierto, que el de una madre que pierde a su hijo, como si en ello nos fuera la vida a todos. La muerte es importante, sin duda, pero lo es la de todos y cada uno; no la de los ídolos, que como tales hace ahora 120 años que se anunciara su ocaso necesario.
No se cuenta con el hecho de que haya gente para la que esos acontecimientos son tan tristes e importantes como la muerte de cualquier otro y hasta que quizá seamos más éstos que aquéllos para quienes tienen alguna significación especial. Con esta última muerte espectacular ha ocurrido lo mismo : durante varios días nos abruman con las muestras de cariño -o serà solo perplejidad?- de los aficionados . Y también, con los detalles de la autopsia, de la repatriación y del desconsuelo de sus admiradores, mucho menor, por cierto, que el de una madre que pierde a su hijo, como si en ello nos fuera la vida a todos. La muerte es importante, sin duda, pero lo es la de todos y cada uno; no la de los ídolos, que como tales hace ahora 120 años que se anunciara su ocaso necesario.
Etiquetas:
deporte,
espectáculo,
Muerte,
vida
domingo, 9 de agosto de 2009
Qué silenciosos están los vecinos
Será que no están? No, porque la rusa de en frente, la que acostumbra a abrir la ventana de par en par para dispararme música tecno de la mala, tenía la luz encendida ayer por la noche. Creo que la cosa tiene que ver con el calor y el aplatanamiento. El hormonamen se deprime en esas condiciones y el personal pierde las ganas de expresarse. O será la crisis, que nos apacigua y nos devuelve a la realidad. Parece como si la tierra se hubiera tragado al chavalito ése que toca el bajo eléctrico desafinado y con la ventana abierta.
En el patio no se oye ni un alma estos días. Es una delicia. Tan sólo el movimiento de los alambres de extender la ropa y la voz de alguna vecina. El ventilador, que me hace pensar casi continuamente en Wittgenstein, me suministra un pedal maravilloso sobre el que van desfilando silbadas todas las melodías de mi vida y por eso me descubro pensando en el misterio de las melodías de Sherezade, que siendo tan distintas se parecen tanto. Ante tanta dicha serena, uno se pregunta, como cuando hace rato que no se oye a los niños, si no estarán tramando algo. Son tan propensos a la incontinencia!
En el patio no se oye ni un alma estos días. Es una delicia. Tan sólo el movimiento de los alambres de extender la ropa y la voz de alguna vecina. El ventilador, que me hace pensar casi continuamente en Wittgenstein, me suministra un pedal maravilloso sobre el que van desfilando silbadas todas las melodías de mi vida y por eso me descubro pensando en el misterio de las melodías de Sherezade, que siendo tan distintas se parecen tanto. Ante tanta dicha serena, uno se pregunta, como cuando hace rato que no se oye a los niños, si no estarán tramando algo. Son tan propensos a la incontinencia!
Etiquetas:
Ruido,
silencio,
vecindario ruidoso
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
