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lunes, 8 de diciembre de 2014

Música y Fuegos artificiales

¿Existe algo más patético que el intento de acompañar con música los fuegos artificiales? ¿No es ya suficientemente impactante el sonido de las explosiones y sus reflexiones?

El bosón de Higgs y la música

Lo cierto es que tanto el bosón de Higgs como cualquier otra cosa pueden servir para hacer música cubana o de cualquier otro lado. El problema, como se ve, sigue siendo el de siempre : hacer buena música.

http://www.vice.com/pt_br/read/o-boson-de-higgs-interpretado-como-musica-cubana

Y el caso es que si lees las opinions de algunos científicos vinculados al CERN, la cosa es para que se te caiga el alma a los pies.

http://www.isgtw.org/feature/hear-higgs-through-its-data

domingo, 30 de agosto de 2009

Música y gastronomía

Acojonante, el follón en los bares y cervecerías nocturnos de Vitoria. Seguramente por eso, a pesar del fresco y de que no acostumbra a haber servicio, se ve gente sentada en las terrazas. Digo yo que prefieren un poco de fresco al impacto directo en el tímpano de las moléculas que seguramente alcanzan el dominio de las altas energías tras ser excitadas por las membranas de los altavoces. Dicho sea de paso : los niños gipollas, justo como ése que llama la atención de sus papás con grititos histéricos en el restaurante donde ahora trato de comer, son así porque sus padres también lo son. Trataba también de llamar mi atención con una cadena de holas no menos histéricos e insoportables. Ni me he inmutado. A posta, claro! Espero que eso le llame la atención, a él y al memo de su papi, que parecía perplejo porque yo no devolvía el simpático hola a su incordiante retoño. 

Ayer tomé el café de sabor más raro de toda mi vida en un sitio cercano a la Plaza de Espańa, Café Moderno, por más señas, donde la gente berreaba igual que en los bares valencianos que visitamos con mís amigas del Laboratorio de luz, pero donde la música, en lugar de caracterizarse por aquellos graves infectos que te hacían llevar la mano a los huevos por miedo a que se te cayeran, era manifiestamente estridente y agresiva, esta vez, por el nivel desaforado en medios y agudos, como la música que me pusieron para esperar en una llamada que hice. Al principio pensé que era el iPhone dichoso. Ahora me pregunto si no tendrá la cosa que ver con los usos sonoros de la zona. Será que el rumor de fondo del Cantábrico ya va suficientemente cargado de graves.  

Hay que ver lo que chupan los cocineros de pro de los informalistas abstractos! Especialmente en los postres. Emplatar, le llaman al de cómo la vanguardia termina siendo engullida por la burguesía. Era Adorno quién abrió el tema? Tanto da, ahora, porque no sé si estoy escuchando bandas sonoras o un mejunje muzak ad hoc para restaurantes de lujo. Quién les asesorará? Un día Irene España me dijo que alguien que sabía del tema le había aconsejado poner música amorfa en el restaurante, a muy bajo nivel; que no se oyera. Y así lo hizo : compró un equipo de magnetofones y altavoces para todas las salas. Ahora estoy no-oyendo una especie de corrido. Infecto y desnaturalizado, por supuesto. Quién sería el interfecto? Lo diría convencido, desde luego. Todos los que tienen algún negocio terminan honradamente convencidos de que su producto es imprescindible para la humanidad, aunque esté más que probado que produzca cáncer, como el cigarrillo que acaba de encender ese pijo de mi izquierda. Por qué no me han advertido que esto es la sala de fumadores? De veras que estoy en el Arkupe? Se van a quedar sin propina. No tengo tiempo para discutir. Y el sonido fuerte y estridente, no produce cáncer? Será que sí, seguro.

Lo que parece claro es que la naturaleza humana evoluciona bien lentamente. Por más que la enmascares con lujo, qué mona se queda!

domingo, 23 de agosto de 2009

La música en la radio

Escoge al azar una sintonía en frecuencia Modulada en Barcelona. Tienes una probabilidad de 5/6 de que sea música. Cualquier música, claro : no puedes escoger la música que desees. Es la misma probabilidad de que no te salga la configuración deseada en una tirada de un dado. La probabilidad de que alguien esté hablando es 1/5, la misma de que te salga la configuración deseada en una tirada de un dado. No puedo asegurarlo, pero me temo que la mayoría de los programas dedicados a la música no contienen publicidad. O bien poca, como la COPE. Por qué será? Quién paga esos programas? No se sabe. Por lo tanto, cabe pensar que muchos de ellos no sean otra cosa que publicidad encubierta. En cualquier caso, está visto que esta situación no la cambia la aplicación de derechos de autor. He aquí una nueva razón para ponerlos en cuestión.

domingo, 8 de febrero de 2009

El Consell de la cultura i les arts y la música

Tras las extremadamente tibias consideraciones que algunas entidades musicales formularon acerca de la falta de representatividad de la música en la composición del Consell Nacional de la Cultura i de les Arts, que yo sepa, no ha habido respuesta oficial. Es lógico, dado el pusilánime mensaje que al respecto hizo circular la vicepresidencia de la Unió de Músics : no liarla, no fuera a pensarse que los músicos se posicionaban en contra de otros gremios. Tampoco he podido leer ni escuchar ninguna pregunta directa acerca de esta cuestión que haya sido planteada al flamante director de esa nueva institución, el Sr. Xavier Bru de Sala. La cultura catalana desprecia el sonido. Su inconsciente no considera la música ni cultura ni arte. Prefiere pensarla, cual baño de espuma, como masaje para los oídos. Con el beneplácito de los músicos, eso es aquí la música.

Desde luego que me parece un despropósito de grandes dimensiones, pero no mayor que tantos otros que planean a la merced de las corrientes de la política de la cultura en nuestra pobre y desgraciada patria. Es cierto : no hay nadie con solvencia musical en la lista de integrantes, que, según los media, incluye un filósofo, un arquitecto y diseñador, un escritor, un traductor, una galerista, un abogado, una actriz, una crítica de arte, una cineasta y un intelectual -vaya Ud. a saber, por cierto, qué significado tiene esa palabra en nuestros días. No discuto la excelencia de la labor de estas personas en sus distintos terrenos, pero ¿ha visto alguien a alguno de ellos en un concierto de música experimental? Tampoco hay científicos en ese Consell que también es de la Cultura. Por suerte, y a pesar de que se ha pretendido hasta la tetania que también hacen cultura, no hay deportistas ni entrenadores de fútbol ni cocineros. De estar estos últimos representados, ello hubiera resultado particularmente doloroso, porque, como es sabido, la última Dokumenta de Kassel proponía, como magna metedura de pata, permítaseme, la participación estelar española de un representante insigne de ese gremio. Dadas la fascinación por lo anglosajón que asola estas tierras, hasta resulta sorprendente que los responsables no pensaran en ello. ¿O sí pensaron? No se sabe demasiado como fue el proceso. La Plataforma de la Cultura para la formación del Consell Nacional de la Cultura y de les Arts no hizo grandes esfuerzos por informar a los actores culturales de a pie acerca de los criterios con los que se iba a sugerir nombres a las instancias políticas.

En una entrevista que he podido ver en Vila Web, dice el Sr. Bru de Sala que uno de los objetivos del Consell es que la cultura se independice de la política. Muy buen propósito, desde luego, pero ¿quién puede creer eso, si la medida proviene de la propia política y sin ninguna movilización civil verdaderamente amplia? Se ha dicho que la composición del Consell no debe atender a cuotas por sectores o disciplinas artísticas. Y entonces, ¿qué es lo que hace, si resulta que, como es ya habitual, una vez más, la música, la ciencia y otras disciplinas quedan al margen de toda consideración cultural seria? En los diez meses próximos, el Consell deberá emplearse a fondo en demostrar que el modelo anglosajón de vertebración del mundo de la cultura también funciona al calorcillo del Mediterráneo. De momento, con la nada fácil explicable ausencia de las voces musical y científica, parecería que el meme de los reinos de taifas continúa entre nosotros y ejerce su perniciosa influencia.