domingo, 23 de agosto de 2009

Y con la publicidad en televisión, qué pasa?

Pues eso, que como nos la quitan de las cadenas estatales el año que viene, ahora parece que se estén poniendo las botas. Es de vergüenza la cantidad de anuncios a mitad de los programas. De verdad que la mejor forma de hacernos llegar sus mensajes es embuchárnosla así? Seguro que no crea rechazo? No creo ser distinto de los demás en esto. Reconozco que en otras cosas, sí. No soporto ni informaciones ni retransmisiones deportivas y por eso, en cuanto me las colocan en la pantalla, cambio de cadena. Pero en esto de los anuncios sí me comporto como muchísimos otros : zapping salvaje hasta encontrar cualquier basura que no proponga anuncios anuncios de manera explícita. Cualquier producto que se anuncie por televisión es susceptible de generar rechazo en mi, tan harto estoy de que traten de colarme mensajes que no deseo.

Pero dicen que para las empresas siempre vale la pena anunciarse, porque lo que importa es la distribución masiva de su mensaje publicitario para aumentar la probabilidad de referencia a su producto en caso de que se necesite las funciones que cubre. Es cuestión de fuerza bruta, pues. No les resultaría quizá más rentable, a las empresas y, por sostenibilidad, al mundo, también, desarrollar métodos más sofisticados de información para distribuir los mensajes publictarios sólo entre la población que los necesite? Y si no son capaces por sí mismos, por qué no nos protegen nuestros gobiernos induciendo a actitudes más cívicas a esos comerciantes de ambición desaforada?

martes, 11 de agosto de 2009

Te das cuenta de lo que es la vida

Si para darte cuenta de lo que es la vida tiene que morirse el capitán del equipo con el que te identificas, entonces no te has enterado de nada y por más que te lo pueda parecer, nunca lo harás. El periodista que resalta esa frase en la sección de deportes de la Vanguardia tampoco se entera de nada. Si no hay nada que destacar, no se destaca nada y punto. No es obligatorio que siempre haya el tipo de noticias que se desea publicar. Noticias las hay todos los días, pero sólo se publican algunas y casi siempre son del mismo tipo. Muere Jackson y hala : a esparcir la cosa por todos los medios y durante dìas. Ni su trabajo artístico, absolutamente integrado, falto de innovación, portador y exaltador de valores competitivos, ni su más que dudosa catadura moral lo merecen. Como cuando murió el Papa, que casi nos llegan a enseñar el último estertor.

No se cuenta con el hecho de que haya gente para la que esos acontecimientos son tan tristes e importantes como la muerte de cualquier otro y hasta que quizá seamos más éstos que aquéllos para quienes tienen alguna significación especial. Con esta última muerte espectacular ha ocurrido lo mismo : durante varios días nos abruman con las muestras de cariño -o serà solo perplejidad?- de los aficionados . Y también, con los detalles de la autopsia, de la repatriación y del desconsuelo de sus admiradores, mucho menor, por cierto, que el de una madre que pierde a su hijo, como si en ello nos fuera la vida a todos. La muerte es importante, sin duda, pero lo es la de todos y cada uno; no la de los ídolos, que como tales hace ahora 120 años que se anunciara su ocaso necesario.

domingo, 9 de agosto de 2009

Qué silenciosos están los vecinos

Será que no están? No, porque la rusa de en frente, la que acostumbra a abrir la ventana de par en par para dispararme música tecno de la mala, tenía la luz encendida ayer por la noche. Creo que la cosa tiene que ver con el calor y el aplatanamiento. El hormonamen se deprime en esas condiciones y el personal pierde las ganas de expresarse. O será la crisis, que nos apacigua y nos devuelve a la realidad. Parece como si la tierra se hubiera tragado al chavalito ése que toca el bajo eléctrico desafinado y con la ventana abierta.
En el patio no se oye ni un alma estos días. Es una delicia. Tan sólo el movimiento de los alambres de extender la ropa y la voz de alguna vecina. El ventilador, que me hace pensar casi continuamente en Wittgenstein, me suministra un pedal maravilloso sobre el que van desfilando silbadas todas las melodías de mi vida y por eso me descubro pensando en el misterio de las melodías de Sherezade, que siendo tan distintas se parecen tanto. Ante tanta dicha serena, uno se pregunta, como cuando hace rato que no se oye a los niños, si no estarán tramando algo. Son tan propensos a la incontinencia!

viernes, 7 de agosto de 2009

Nuevas melodías

Qué pensar de quien hoy en día pretende crear nuevas melodías? Se trata de una persona ilusa? Pretenciosa, tal vez? Quizá le caracteriza la falta de información? Nos engaña?

En cualquier caso, resulta apabullante la cantidad de supuestos creadores de melodías caducas que pretenden pasar por compositores.

Apariencias

Por más que pueda parecer que las cosas son como las percibimos, siempre cabe la posibilidad de que sean de otra forma. Qué decir, si no, de la sensación de alivio que nos embarga cuando, días después de habérsenos dado calabazas o, mejor, ignorado dolorosamente como si uno fuera un apestado de no se sabe qué, comprendemos que, de haber sido correspondidos no teníamos ni idea de la que se nos venía encima?

lunes, 3 de agosto de 2009

Nostalgia del papel?

En un artículo de fondo publicado hoy en el Pais bajo el título de Nostalgia del papel, Bernar Freiría, tras unas cuantas consideraciones de bastante sentido común pero nada novedosas, termina escribiendo algo así como que la red es mucho más fría y aséptica que lo que necesitaría la correspondencia recogida en 84, Charing Cross Road.

Venimos a experimentar ese mismo sentimiento cuando vemos nuevos barrios despoblados tras la ejecución de algún plan de urbanismo. Luego, con el tiempo, los espacios inhabitados se pueblan y la vida los llena. Al cabo de algunos años, el bullicio del uso humano nos borra la imagen fría y aséptica que en otro tiempo nos inquietó. Comprendo el sentimiento de nostalgia del señor Freiría que, contra el espíritu general del artículo, le lleva a esa afirmación. Pero no estoy de acuerdo con ella. Muy posiblemente nunca publicaré la correspondencia sentimental que he mantenido en la red. Puede que tampoco, la que me vi obligado a sufrir por SMS durante mi última ruptura. Téngase por seguro que la pasión de amor -y la del odio, que viene a ser lo mismo- se transmite y se almacena en la red con toda la fidelidad. Que la red sea aséptica o no depende de lo poblada que esté. Los propios nostálgicos la poblarán un día y dejarán de sentirla desangelada. Para entonces, sin embargo, ya habrá aparecido algún sambenito a quién colgar la causa de nuestro propio vacío.

sábado, 1 de agosto de 2009

El sonido de Movistar

Tremendo. Como ayer deje de poder navegar con el iPhone dichoso éste, esta mañana me he decidido a llamar al 609. A saber dónde estaba el hombre de acento sureño que me atendía. Quizá en algún lugar de Latinoamérica. Tanto da. Lo que me produce perplejidad es el fondo o interferencia, a saber, que me impedía escucharle convenientemente. La voz del hombre se mezclaba a partes iguales con una música que bien pudiera estar siendo producida en el espacio desde el que se me atendía. Como el señor en cuestión no tenía ni idea de cómo ayudarme, ha tratado de ponerme en conexión con el servicio técnico. Lo ha hecho después de soltarme un rollo publicitario de un minuto que me he negado a escuchar, tanto por el hecho de la propaganda, como por la música-interferencia de fondo. Mas perplejidad aún : la música de espera está saturada. Suena de mal como pocas veces he podido escuchar. Un desastre. Cada minuto, la musiquita, pop rock del más infecto, se paraba y amanecía el hombre, con su otra musiquita de fondo, que me pedía mantenerme a la espera. Tras seis intentos, amanece una voz de acento centro peninsular, medio chava, sin musiquilla de fondo, pero filtrada a lo teléfono viejo, me suelta otra vez que me pone con el servicio técnico. La misma musiquita rock pop de medio pelo y saturada como un demonio media entre esta voz ya de una mujer joven, también centro peninsular, pero de mayor nivel cultural. Habla con el labio pegado al micrófono y, claro, la saturación me impide comprender sus mensajes. Le explico que se le escucha como si hablara con el culo, probablemente porque debería usar el micrófono de otra manera. Caso omiso. A la misma distancia del micro ahora habla igual de fuerte y saturado, pero más despacio, como si yo fuera sordo. Tiene gracia, porque la sorda parece más bien ella. Por la separación de las palabras, puedo imaginarme lo que me cuenta, a pesar de estar terriblemente deformado. Pongo en práctica las dos estrategias que me recomienda y con la segunda obtengo el resultado esperado. Han pasado 25 minutos durante los cuales he llegado a la conclusión de que Movistar no debe ser una empresa audiovisual. Quizá sea un parque de atracciones y sus empleados, los presentadores de tómbola ésos que se hacen amplificar su voz con esos equipos de sonido con los que parece que sean robots de hojalata. No pasa nada : escucho al Cigala ese en la tele, en un reportaje de su actuación en Peralada, y también suena a pote. Qué más da! A quién le importa si para nadie el arte está en el sonido?